lunes, 17 de noviembre de 2008

Presentación de Sangrías

El tercer poemario de Adriana Tafoya, Sangrías, se presentó en Donceles 66, con un delicioso vino de honor, muy al tono de la noche. Los ponentes fueron diversos, los puntos de vista también, pero toodos coincidieron en la fuerza lírica y simbólica de la poeta mexicana.

El fractal caleidoscópico, rojizo, casi espejo de agua tinta en una copa, vertió los discursos de Alicia Quiñones, coeditora del suplemento cultural de Milenio Diario, El Laberinto, que argumentó el libro con un carácter que condensa las voces de "tantas" mujeres que han sido mutiladas o sometidas, y que en este poemario adquieren una forma de "liberación" de lo abstracto a lo concreto, a manera de mujeres posibles.


Horacio Romero, editor de Ediciones El Aduanero, feliz dijo haber editado el libro a partir de un encuentro en la calle en un cartel del poema "El matamoscas del Lesbia", el cual lo motivó cuando conoció a la autora a editar el poemario.



Una parte del público de esa noche.

Iliana Godoy habló de la referencia "maldita" que encontraba en los textos, aunque la autora aclaró más tarde que había una diferencia entre "maldito" y "malicioso".


Andrés Cisneros de la Cruz, Alicia Quiñones, Horacio Romero, Adriana Tafoya, Iliana Godoy y José Manuel Ruiz Regil.

Andrés Cisneros de la Cruz realizó un desgloce fonético de los poemas de Adriana para esclarecer un poco la fuerza de los versos, que tanto ha resonado en torno a su poesía. Así, con la contundente lectura de la poeta, concluyó la noche bajo la moderación amable del escritor y músico José Manuel Ruiz Regil.



Adriana, durante la presentación.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Presentación del poemario

Esta semana
VersodestierrO
Ediciones El Aduanero
y Donceles 66
presentan
"Sangrías"
tercer poemario
de Adriana Tafoya.
Esperamos tu asistencia.
Habrá vino de honor.
Entrada libre

lunes, 2 de junio de 2008

Borbotón editorial

Recién editado por El Aduanero (de Horacio Romero) en una edición elegante con papel algodón y el título resaltado en plata con un fondo vino, llega el tercer libro de la poeta mexicana: Sangrías. Aquí algunos de los comentarios sobre el provocativo libro.







Adriana Tafoya tiene, respecto al infierno, derecho de picaporte. Entra y sale de él cuantas veces le parece necesario. En este movimiento, su numen asume la encomienda de ponernos en relación con el lado oscuro de la sangre, la podredumbre que atraviesa de puntitas por la sala o la crónica de cómo un padre "rompió una paloma". Posee, además, la virtud de rescatar para la poesía toda esa realidad ―no sólo de brasieres, calcetines y pantaletas, sino de sangrías, eyaculaciones y "feroces improperios"― que se despliega en los escondrijos de la cotidianidad. Adriana realiza esos terroríficos itinerarios al averno ―a un báratro sito a lo largo y a lo ancho del aquende― porque "no podemos disimular nuestra basura".


Enrique González Rojo





La fuerza o contundencia de este libro Sangrías, de Adriana Tafoya, está marcada desde el primer poema Sanguíneas I. El poema en cuestión es un verdadero epígrafe, por que contiene lo que trata, lo que consanguíneamente resuelven todos y cada uno de sus 18 poemas componentes. Familia breve, si se quiere, pero sangrante. No deja cielo sin herida, es una gran metáfora que le da "una especie de eternidad al estilo", según dice Proust a propósito de Flaubert. En Sangrías la autora le confiere esa cualidad. Todo es sangre, aunque "decolorida", la que fluye las heridas que trasiegan al libro. Esas metáforas internas que dan cuerpo a los versos nos elevan a un nivel de emoción; anhelo supremo de la poesía. Adriana Tafoya se une aquí a una tendencia que le es favorable, el "yo pancreator", la primerísima persona, "apago la luz / mis ojos se mueren / con el zumbido de un pájaro / que me traga / que me esparce", la que habla, la que escribe, la que da de sí con intensidad, sin reticencias, poemas cuyo fuero interior nos somete, nos hace sus convictos.


Raúl Renán





"Sangrías" es la incursión más que desafiante, directa de la poeta a situaciones incómodas, es la forma de quebrar aquello que se encuentra obstaculizando la respiración con versos como piedras y vientos de esquirlas cristalinas, el paso del lector se convierte en una pesadilla, diversas realidades como el apenas sugerido desprendimiento de la vida, el incesto, el abuso sexual, provocan el horror. Un lenguaje de ratas, sangre deslavada, gangrena, amputadas piernas aparece a lo lago del cuerpo poético, la poeta pocas veces tiene compasión, en muy pocos momentos nos provee de imágenes donde la bondad levante la mano.
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Refugio Pereida
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Adriana Tafoya es una poeta que no reniega de su genética demoníaca. Para cumplir su misión; le es permitido caminar entre los hombres a fin de mostrarles los paisajes del Seól que todos llevan dentro. Su poética es un conjuro que se invoca, forzosamente, desde la concentración de las tinieblas, su alquimia, refleja veneración por los malos hábitos, a la vez que se propone alcanzar, un exquisito refinamiento de las perversidades que opacan el espíritu humano, sí, pero también, y al mismo tiempo, dan cuenta de su capacidad de renovación. Sangrías es un libro rojo, sangre del autor que ha sido derramada para todos nosotros. En este compendio, Tafoya se ocupa de estudiar, acuciosamente, a través de 18 poemas, la miserable condición del hombre contemporáneo, más allá de las corrientes realistas y bien lejos del drama vulgar que por desgracia parece dominar la poesía existencial del presente.


Ramsés Salanueva


Lo puedes encontrar en El Atrio (Orizaba 127. Roma), El Hallazgo (Maz atlá.ondea)El Péndulo (Nuevo León 115. Condesa), El Laberinto (Donceles 74. Centro). Y en los cafés, bares, cantinas, calles, camiones, micros y en el metro, de mano en mano, por todo el DF.


sábado, 12 de enero de 2008

El matamoscas de lesbia

Regreso agitada y burbujeante
presionando con los dedos
el cuello
del cristal que envuelve al vino

Regreso redonda y satisfecha
frondosa y perfumada
con las carnes tambaleantes
y envinados mis sabrosos frutos

él dijo:
me molesta tu perfil
de gesto seguro y suficiente
sólo eres una mosca gorda
mosca negra peluchuda
e inflamada
de siniestros pelos

Ruedo por la inmensa cama
Me desprendo de una tela
entallada y descosida
le confirmo
que soy negra y sucia
negra de carne dulce
carbón de azúcar
mosca exótica con vientre acústico
forrado de terciopelo
una cajita pequeña de resonancias

Confirmo que soy negra
y deliciosamente gorda
y que en alguna parte olvidé las pantaletas

él dijo:
me enoja cuando bebes
arrogante elevas el meñique de tu mano
eres perra añeja
que provoca
carnívoros deseos
dan ganas de hacerte tierra
y cocer un jarrón de tu barro

Sonrío
me acomodo y le reitero
que soy negra y mala
negra de labios gruesos,
que la forma de la hembra madura
se impone
y concentra la elegancia
de lo abundante,
le da poder al cuerpo

que tengo los pezones zarzamora
que estoy desnuda
y se me dibujan grietas
que adornan mis nalgas
con la textura del satín

él dijo:
me haces falta

Adormilada
abro las piernas
que atesoran mi sexo oscuro
inflamados sus pequeños olanes magenta


en esta flor clava su lengua

no me molesto con él
sé que tiene hambre