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sábado, 12 de enero de 2008

El matamoscas de lesbia

Regreso agitada y burbujeante
presionando con los dedos
el cuello
del cristal que envuelve al vino

Regreso redonda y satisfecha
frondosa y perfumada
con las carnes tambaleantes
y envinados mis sabrosos frutos

él dijo:
me molesta tu perfil
de gesto seguro y suficiente
sólo eres una mosca gorda
mosca negra peluchuda
e inflamada
de siniestros pelos

Ruedo por la inmensa cama
Me desprendo de una tela
entallada y descosida
le confirmo
que soy negra y sucia
negra de carne dulce
carbón de azúcar
mosca exótica con vientre acústico
forrado de terciopelo
una cajita pequeña de resonancias

Confirmo que soy negra
y deliciosamente gorda
y que en alguna parte olvidé las pantaletas

él dijo:
me enoja cuando bebes
arrogante elevas el meñique de tu mano
eres perra añeja
que provoca
carnívoros deseos
dan ganas de hacerte tierra
y cocer un jarrón de tu barro

Sonrío
me acomodo y le reitero
que soy negra y mala
negra de labios gruesos,
que la forma de la hembra madura
se impone
y concentra la elegancia
de lo abundante,
le da poder al cuerpo

que tengo los pezones zarzamora
que estoy desnuda
y se me dibujan grietas
que adornan mis nalgas
con la textura del satín

él dijo:
me haces falta

Adormilada
abro las piernas
que atesoran mi sexo oscuro
inflamados sus pequeños olanes magenta


en esta flor clava su lengua

no me molesto con él
sé que tiene hambre

sábado, 21 de abril de 2007

Sangrías

I


Mírame
No te niegues

Arrastra las cuatro puntas de la puerta

Desclávalas

Rechina el aire

Abre el hueco
Que no te aplaquen los alfileres en las sienes
ni la enfermedad de un virus
trizándote los huesos

secreto veneno que cimbra tu espalda
que como el goteo del silencio
se acrecienta

y aún cuando el dolor pudiera ser música
no te detengas

gime la tensión violenta del cuerpo
cautivo en un trazo
que jala la línea del verso

Levanta las uñas
Arranca la puerta

y mírame

con esos ojos
que son tan negros
que no miran

Revienta las sombras

Revienta

porque si descuidas
te desgarro en el piso
te revuelco de angustia
y te amarro al poema